El bautismo es un acto de obediencia, ordenado por Jesús, y una forma de identificarse públicamente con Él. Así como Cristo fue crucificado, sepultado y resucitado, el bautismo representa que usted ha muerto a su vieja vida (sepultura) y ha recibido una vida nueva (resurrección). El bautismo no lo convierte en creyente, sino que es una manera de demostrar públicamente que usted ya confía únicamente en Jesucristo para el perdón de sus pecados.